BLOG · EDITORIAL Issue N°04 / 2026
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Clientes · B2B Industrial · · 4 min

Simplus: cuando el embudo B2B deja de depender del vendedor.

Con Simplus, la unidad B2B de Grupo GTP, construimos un embudo de captación industrial 100% automatizado. Cobertura en más de 18 ciudades y un equipo comercial que dejó de perder tiempo en prospectos que nunca iban a comprar.

En la venta industrial hay un cuello de botella que casi nadie nombra: el mejor vendedor del equipo se pasa la mitad del mes filtrando gente que no va a comprar. No por mal criterio — porque no hay otra forma de saberlo hasta que conversas.

Ese fue el problema que llegó a la mesa con Simplus, la unidad B2B de Grupo GTP.

El desafío

Digitalizar y escalar el proceso de ventas industriales de la unidad, optimizando el tiempo del equipo comercial. Dicho sin eufemismos: que los vendedores dediquen sus horas a cerrar, no a rastrear.

El grado de dificultad no está en la tecnología. Está en que la venta industrial tiene ciclos largos, tickets altos y decisiones por comité. Un embudo mal armado no solo no ayuda: mete ruido y quema base.

Lo que construimos

Un embudo de captación industrial 100% automatizado, capaz de generar demanda calificada en todo el territorio nacional. La palabra que importa ahí es calificada: el punto nunca fue traer más contactos, sino que los que lleguen al vendedor ya hayan pasado por un filtro que antes hacía una persona a mano.

Y la segunda palabra que importa es nacional. Para una operación B2B, ampliar cobertura suele significar contratar. Un embudo automatizado bien montado permite que la presencia comercial crezca sin que crezca en la misma proporción la planilla.

Los números

100% de automatización del embudo. El proceso de captación completo, sin intervención manual en la etapa de filtro.

Más de 18 ciudades con cobertura. Generación de demanda en todo el territorio, no solo en la Región Metropolitana.

ROI positivo validado, con cierre de ventas a escala.

Por qué lo contamos

Porque el B2B industrial es, probablemente, el rubro donde más se repite la frase «esto no se puede automatizar». Y es cierto a medias: la conversación de cierre con un cliente industrial no se automatiza — ni conviene intentarlo. Lo que sí se automatiza es todo lo que ocurre antes de esa conversación.

Esa es la distinción que hace que un proyecto como este funcione. No reemplazamos al equipo comercial de Simplus. Le sacamos de encima el trabajo que le impedía vender.

↑ Volver al editorial Editorial Digitals · N°04 · 2026
— Continúa la conversación —

Hablemos del próximo capítulo.

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